Cómo hacerte coaching a tí misma

De todas las herramientas que he aprendido a lo largo de mi carrera como coach de vida, ejecutiva y organizacional, “El Modelo” elaborado por Brooke Castillo, es la que más ha cambiado mi vida y la que mejor resultados me ha dado con mis clientes.

 

Lo que me gusta del Modelo de Brooke es su capacidad de explicar las causas de muchas cosas de forma sencilla y concisa. Nos da elementos para tomar el control de nuestras mentes y hacer los ajustes necesarios para acercarnos a la persona que queremos ser y a la vida que queremos tener.

 

En resumen, lo que el Modelo explica es lo siguiente:

 

Cuando pensamos en algo, ese pensamiento genera una emoción. A veces ni la percibimos. A veces puede ser simplemente apatía, pero siempre lo que pensamos nos harán sentir algo. Cuando sentimos algo con fuerza, reaccionamos a esa emoción haciendo algo o dejando de hacer algo ya sea para sentir más de una emoción positiva o evitar sentir una emoción negativa.

 

Cada cosa que hacemos o no hacemos tiene resultados. Esos resultados son lo que hace que nuestra vida sea como es.

 

Entonces, si tus pensamientos crean tus emociones, y tus emociones determinan tu comportamiento que a su vez da los resultados que obtienes, ¿no crees que vale la pena saber qué estás pensando y crear pensamiento que te den los resultados que quieres?

 

A quí te enseño cómo funciona la herramienta y te explico cómo hacer auto-coaching para que vayas desarollando habilidades en el manejo de tu mente y tus emociones:

 

  1. Haz una lista de todos tus pensamientos. Ponlos por escrito para que puedas analizarlos después. Los pensamientos son oraciones en tu mente.
  2. Escoge uno de ellos. No importa cuál. Determina si esa oración es una circusntancia o hecho comprobable o un pensamiento. Tendemos a creer que todos nuestros pensamientos son hechos, es decir, descripciones objetivas de la realidad, pero las circunstancias son siempre neutras y están sujetas a interpretaciones. Si lo que describes tiene algún elemento de juicio u opinión, o alguien podría estar en desacuerdo o verlo de otra forma, entonces es un pensamiento y no un hecho.
  3. Cuando hayas separado el hecho (“no he recibido respuesta al correo que mandé”) del pensamiento (“Gloria es desconsiderada, sólo piensa en ella y no está cuando la necesito”), identifica lo que sientes cuando crees ese pensamiento. Las emociones son conceptos de una sola palabra (“resentida” o “abandonada”). Si describes lo que sientes con una oración (“siento como si ella no me tomara en consideración nunca”), estás describiendo otro pensamiento. Este otro pensamiento puede que genere una emoción distinta, y puedes trabajar en él más tarde, pero por el momento, trata de enfocarte en el que estás trabajando ahorita. 
  4. Ahora pregúntate ¿cómo reaccionas, qué haces o no haces cuando te sientes así? ¿Cómo tratas a tu amiga? (“le mando otro correo reclamándole por ser egoista”). ¿Cómo te tratas a ti misma? (“no la llamo, ni siquiera cuando me hace falta. Espero que ella se disculpe primero” o “Me obsesiono pensando en lo que ella me hace sentir o en lo que yo hice para provocarlo”). ¿Qué más haces?
  5. Por último analiza las consecuencias o resultados de tus actos. ¿Qué resultados generaron para tí? (“mi amiga se enojó por mi comportamiento y no me habla. Ya no cuento con ella”.)

 

Tu turno:

 

  1. Circunstancia  (hecho neutro)

 

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  • Pensamiento  (Lo que pienso de esa situación, comportamiento o persona)

 

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  • Emoción (¿Cómo me siento cuando pienso eso?)

 

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  • Acción (¿Cómo actúo o reacciono cuando me siento así?)

 

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  • Resultados (¿Qué consecuencias o resultados obtengo YO con mi comportamiento?)

 

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¿Puedes observar cómo tus resultados son creados por tus acciones?, y ¿cómo tu comportamiento es una  reacción a tus emociones?, y ¿cómo tus emociones son generadas por tus pensamientos?

 

Un modelo bien hecho te va a demostrar la secuencia causal de tus resultados, es decir, cómo estos fueron creados por tu comportamiento, este a su vez provocado por tus emociones y tus emociones generadas por tus pensamientos. Todo comienza con lo que estas pensando.

 

Lo otro interesante que deberías poder observar, es que tus resultados confirmarán siempre tus pensamientos. En nuestro ejemplo, no recibir correo te hizo sentir resentida porque pensaste que tu amiga no está disponible cuando la necesitas. Al alejarla y molestarla con tus comportamientos, el resultado es que la perdiste y ahora no está disponible cuando la necesitas. Esto es así porque el cerebro necesita confirmar sus creencias para reforzarlas en tu mente. Digamos que tu cerebro “busca” e incluso “crea” evidencias que demuestren que su intepretación de la realidad es correcta, porque tu cerebro quiere siempre tener la razón.

 

Mientras no cambiemos nuestros pensamientos de forma consciente, seguiremos repitiendo y generando los mismos resultados. Ahora que sabes todo esto, ¿qué resultados quieres crear?

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