¿Qué te diría tu “Futura Yo”?

Recuérdate hace 5 años: ¿Dónde estabas? ¿En qué cosas estabas pensando? ¿Qué cosas te preocupaban más? ¿Qué sueños tenías? y mira dónde estás ahora. ¿Qué de las cosas que te preocupaban realmente ocurrieron? ¿Qué tanto te preocupan ahora? ¿Qué tan preparada estabas para lo que estás viviendo hoy? ¿Qué tanto visualizaste tu vida tal y como es hoy?

Y si pudieras volver al pasado y conversar contigo misma, ¿qué te dirías? ¿Sería algo como “a ver, escucha, esto es lo que va a pasar en los próximos cinco años, esto es sobre lo que no debes preocuparte, esto es lo que debes buscar, no debes hacer esto, enfócate en esto…”?

Cuando hago este ejercicio conmigo misma, casi siempre llego a la conclusión de que me subestimo demasiado y que me preocupo por las cosas equivocadas (también demasiado). Por eso ahora, cuando estoy preocupada, me ayuda mucho preguntarme ¿cómo me voy a sentir respecto a esto en 5 o 10 años (¡si es que me acuerdo!)? ¿qué me diría mi “futura yo” sobre lo que me preocupa actualmente? Ese ejercicio siempre me da perspectiva y debo reconocer que he recibido mejores consejos de mi “futura yo” de los que he recibido de ninguna otra persona.

Ahora piénsate a ti misma dentro de 5 o 10 años: ¿Quién quieres ser? ¿Qué quieres crear? ¿Qué reto habrás superado? ¿Qué meta habrás alcanzado? ¿Puedes verlo? ¿Puedes creerlo? ¿Puedes escuchar a la persona que serás en unos años, a esa que logró lo que se propuso, hablándole a la persona que eres hoy? ¿Qué te dirías?

Pensar desde el futuro no es fácil porque a tu mente le gusta usar siempre el pasado como principal (sino único) referente para tomar decisiones e imaginar lo que es o no posible. Es normal, la principal misión de tu cerebro es protegerte. El pasado es algo conocido y por lo tanto es seguro y predecible. Aprendemos de nuestra experiencia lo que funciona y lo que no (no comer ciertas bayas, no meter la mano en el fuego, etc.), entonces la mente quiere asegurarse que sea lo que sea que vayas a hacer, ya tengas una lección aprendida que te permita mantenerte a salvo.

Entonces, ¿cómo puedes pensar desde el futuro y tomar decisiones desde tu “futura tu”? Usando la imaginación. Tu futuro sólo existe en tu mente y eso significa que puedes hacer con él lo que te de la gana. Todo el posible en la mente. No hay límites. Si tu futuro existe sólo en tu imaginación, ¿quién te puede prohibir soñar con algo completamente distinto a lo que ya conoces? ¿Quién te puede decir que eso no es posible? ¿En base a qué? ¿A su propia experiencia? ¿A la tuya?

A menudo alguna cliente me dice: “No puedo cambiar X”, y yo le pregunto, “¿De verdad? ¿Cómo lo sabes? “. Y ella me dice: “Nunca lo hice antes. No puedo aplicar a ese trabajo o proyecto, no puedo ganar ese dinero, no puedo bajar de peso o hacer ejercicio, no puedo empezar otra carrera”.

Cuando lo piensas, es casi ridículo que usemos el pasado como una excusa, porque ¿cómo vamos a hacer algo nuevo si solo nos atrevemos a intentarlo si ya lo hicimos antes y nos fue bien? ¿Te imaginas que siendo chiquitas decidamos que no vamos a caminar “porque no lo hemos hecho antes”? Todo, absolutamente todo lo que conocemos en el mundo moderno era imposible hasta que alguien lo visualizó y lo hizo por primera vez. Si usas tu pasado como referencia de lo que es posible, nunca vas a cambiar, nunca crearás algo nuevo y te estancarás. Quedarse en el pasado parece cómodo y seguro, pero va en contra de nuestro impulso de crecer y evolucionar.

Una de mis frases favoritas de Einstein viene muy al caso: “No podemos resolver un problema con la misma mentalidad que teníamos cuando lo creamos”. Nada más acertado que eso. Pensar como lo haría la persona que vas a ser en unos años, más sabia, más madura, más experimentada, te dará perspectivas y soluciones que no tienes ahora.

Cuando tengas un dilema, pregúntate: ¿Qué diría/pensaría mi “futura yo” de esto? ¿Qué haría ella? Es muy probable que ella tenga razón.

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