Lo que podemos y lo que no podemos cambiar

Muchas veces no logramos hacer lo que nos proponemos porque nuestro cerebro nos boicotea los esfuerzos.

A veces es simplemente porque queremos cambiar aquello sobre lo que no tenemos ningún control directo.

Invertimos mucho tiempo y energía tratando de cambiar circunstancias que están fuera de nuestro control, tratando que otras personas cambien para sentirnos bien, o tratando de cambiar el pasado. Es frustrante, desgastante, doloroso e inútil.

Hacemos esto porque pensamos que esa circunstancia es algo malo. Eso nos crea una emoción negativa y cómo no sabemos manejar nuestras emociones negativas, entonces queremos cambiar la realidad para dejar de sentirnos de esa forma. La emoción no la provoca la situación, sino lo que pensamos de ella, pero nos cuesta mucho distinguir la diferencia.

Describimos nuestros pensamientos como si fueran simples “observaciones” de la realidad en lugar de juicios y opiniones que tenemos sobre los hechos. Eso hace que sea muy difícil cambiar lo que sentimos al respecto porque tendríamos que cambiar los hechos.

Pero si aprendiéramos a distinguir las circunstancias (hechos neutros que pueden ser comprobados) de nuestros pensamientos (nuestra evaluación de esos hechos), podríamos experimentar con otras formas de interpretarlas hasta encontrar alguna que sea igualmente válida, pero que nos sirva más para lograr nuestros propósitos (¡así sea sólo para sentirnos mejor!).

Para ayudarte a distinguirlas, te propongo el siguiente ejercicio:

  1. En un papel escribe todo lo que puedas sobre una situación que estas viviendo o viviste.
  2. Ahora subraya en azul (o re-redacta) solamente aquellas frases que sean hechos irrefutables y no sujetos a interpretación, es decir, pueden ser probados y todo el mundo estaría de acuerdo. Ejemplo de hechos redactados de forma neutra: “está lloviendo”, “peso 185 libras”, “tengo 4 hijos”, “nos aprobaron $50,000 dólares”, “el/la jefe/a dijo que ‘no hemos cumplido la meta”.
  3. Por último subraya en rojo todas las frases que representen interpretaciones, juicios u opiniones que tengas o hayas tenido.
  4. Revisa las frases señaladas en rojo y trata de “extraer” la circunstancia específica.
  5. Observa la diferencia entre las circunstancias o los hechos y tus pensamientos. Qué sientes cuando lees tus pensamientos? Y qué sientes cuando lees los hechos neutros? Hay alguna otra forma de interpretar esos mismos hechos? Cómo los interpretaría otra persona?

Mira los ejemplos en la tabla a continuación:

Circunstancia Interpretación 1 Interpretación 2
Está lloviendo. Se nos arruinó el paseo. ¡Ya era hora!
Peso 185 libras. Estoy en mi peso perfecto. Estoy demasiado gordo/a.
Tengo 4 hijos. Es demasiada responsabilidad. Es una bendición tener una familia numerosa.
Nos aprobaron $50,000 dólares. Esto no es suficiente. 50K es bastante plata!
Mi jefe/a dijo que “no hemos cumplido la meta”. Mi jefe/a cree que no servimos para nada. Mi jefe/a nos presentó el status del proyecto.

¿Hay algo que quisieras cambiar? Puedo ayudarte a distinguir las circunstancias de tus intepretaciones para que puedas comenzar a cambiar aquello sobre lo que si tienes control. ¡Puede que te sorprenda lo que descubrirás!

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En mi sitio web www.coachingforsocialinnovation.com estaré subiendo artículos, materiales, herramientas, tips y videos sobre este tema y otros similares. Todos y cada uno con el fin de fortalecer tu capacidad de #CambiarElMundoSinMorirEnElIntento.

Tu aliada siempre,

Virginia

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